La Trampa del "Acuerdo de Palabra"

Por qué todo arrendamiento debe constar por escrito

Abogado Fernando Silva

6/6/20262 min read

white concrete building
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En México, miles de personas rentan casas, departamentos o locales comerciales con un simple apretón de manos. Sin papeles, sin testigos, sin fecha. Solo confianza. Y esa confianza, tarde o temprano, se convierte en el origen de conflictos que pudieron evitarse con un documento de pocas páginas.

¿Qué es un contrato de arrendamiento y para qué sirve?

Un contrato de arrendamiento es el acuerdo mediante el cual el propietario de un inmueble —llamado arrendador— cede su uso temporal a otra persona —el arrendatario— a cambio de un pago periódico llamado renta. Este acuerdo puede celebrarse de forma verbal, y técnicamente tiene validez legal. El problema es que, sin documento escrito, probar su existencia y sus condiciones ante un juez resulta prácticamente imposible.

Los riesgos de no tener contrato

Cuando no existe un contrato formalizado, ambas partes quedan expuestas. El inquilino puede ser desalojado sin previo aviso o enfrentar aumentos arbitrarios de renta. El propietario, por su parte, puede verse imposibilitado para recuperar su inmueble cuando el inquilino deja de pagar, ya que sin contrato escrito carece de un título ejecutivo que respalde su acción legal.

Además, sin contrato no hay certeza sobre puntos fundamentales como la duración del arrendamiento, quién paga los servicios, en qué condiciones se entregó el inmueble, o si se constituyó un depósito en garantía. Cada uno recordará lo que más le conviene.

Lo que debe incluir un contrato bien redactado

Un contrato de arrendamiento no necesita ser extenso, pero sí completo. Debe contener al menos los siguientes elementos: identificación plena de las partes, descripción del inmueble, monto de la renta y fecha de pago, duración del contrato, condiciones de renovación, obligaciones de mantenimiento, y causas de rescisión. También es recomendable incluir un inventario del estado físico del inmueble al momento de la entrega.

En el caso de inmuebles destinados a casa habitación, el Código Civil Federal establece una duración mínima de un año, protección que muchos inquilinos desconocen precisamente porque nunca leyeron un contrato.

El contrato como herramienta de paz

Formalizar un arrendamiento no significa desconfiar de la otra persona. Significa proteger a ambas partes por igual. Un contrato bien redactado evita malentendidos, reduce conflictos y, en caso de controversia, ofrece una hoja de ruta clara para resolverla, ya sea por la vía judicial o mediante mediación.

Reflexión final

La informalidad en los arrendamientos no es una tradición inofensiva. Es una puerta abierta a abusos, pérdidas económicas y procesos judiciales largos y costosos. Un contrato no resuelve todos los problemas, pero sí evita los más comunes.

Antes de entregar las llaves, firme el papel.